Francia estornuda, Europa se resfría

Las revueltas incendiaron Francia este sábado con violencia en muchas ciudades y miles de ciudadanos protestando pacíficamente contra el coste de la vida y las pobres condiciones en las escuelas francesas.

El ayuntamiento de Limoges en el cventro de Francia, fue incendiado y derribado. Manifestaciones violentas en toda Francia. Por la deficiente educación y por el elevado coste de la vida.

El presidente Macron ha acusado a los violentos y el primer ministro también. Incendios, saqueos y ataques a la policía se han producido en Paris, Marsella, Lyon, Burdeos y otras grandes ciudades. En Limoges se ha caído incendiado el campanario construido en 1883 y se ha quemado el ayuntamiento.

No es una revuelta como la de 1968 pero las raíces del malestar en Francia son más profundas de lo que parece. No es una protesta estudiantil como las que se producen en muchas capitales europeas. La capital de Albania lleva varias semanas de protestas continuadas. En Bélgica las protestas estudiantiles se han mezclado con las reivindicaciones de otras partes de la sociedad.

Las manifestaciones que se producen en muchas partes de Europa ponen en cuestión la vida ordinaria de millones de personas. Un problema principal es que el estado no dispone de fuerzas suficientes para frenar o controlar el orden en las grandes ciudades. Las imagines de hoy mostraban un cierto caos y una incapacidad del Estado de controlar la situación.

Las condiciones de la educación en Francia y en otras partes de Europa son deficientes. Pero el problema principal no es cómo se forman los jóvenes sino qué futuro les espera una vez hayan conseguido los títulos universitarios. A río revuelto, ganancia de pescadores. El gobierno advierte que entre los manifestantes hay agentes disruptivos extranjeros y el soporte de países que quieren dañar el prestigio de Francia y, así, erosionar las posibilidades de que el proyecto europeo salga adelante en medio de las dificultades planteadas por la revolución tecnológica que afecta la vida y el trabajo de todos.

Este relato puede ser cierto, en parte, pero no puede ser la causa de una juventud decepcionada por su futuro con una clase política alejada de sus problemas inmediatos. El malestar de Francia y el que se respira en buena parte de Europa no tiene una única causa. Se trata de una convergencia de luchas de descontento en contra de un sistema que favorece a los pocos que tienen mucho y a los muchos que tienen poco. Las clases medias son las más perjudicadas.

Como telón de fondo tenemos un Putin que intenta desestabilizar Europa, un Trump que es más amigo de los autócratas que de los aliados occidentales, una guerra en Ucrania que no debería ganar Rusia y una economía que ha quedado desfasada tecnológicamente respecto a China, India y Estados Unidos. Europa debe despertar con unidad política, económica, financiera y en política exterior. Ello requiere esfuerzo, respeto hacia el diferente y desconfiar de las complicidades con Estados Unidos mientras exista un presidente que nos desprecia de manera incomprensible.

La frase de Metternich, el artífice del Congreso de Viena de 1815 tras la derrota de Napoleón sigue vigente: “Cuando Francia estornuda, Europa se resfría.»

  1 comentario por “Francia estornuda, Europa se resfría”

  1. Pero donde estan las clases medias Sr. Foix?
    En Francia son de poca broma cuando les da el pronto. Y no estan para acampadas i tenir_ho_tot_ben_net_i_polit.
    Mientras aqui tenemos escenas de sonrojo y verguenza ajena como la del presidente del gobierno del reinodespaña en plan macarra y a las izquierdas foten el pena penita pena.
    De aqui al 29N en veurem de tots colors. Un sofoco permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *