
Trump impone nuevas reglas poniendo en peligro las alianzas y pactos existentes. (Brian Snyder | Reuters)
Donald Trump ha desmochado el régimen de Maduro y lo ha dejado intacto en manos de los que ejecutaban las órdenes del dictador, capturado y conducido a los tribunales de Nueva York con toda la aparatosidad y exhibicionismo mediático.
Hay desconcierto general porque se desconoce qué pasa por la cabeza de un personaje impredecible como Trump. La sospecha de que actúa sobre la marcha es compatible con la idea de que detrás hay un plan elaborado por un grupo de colaboradores que desde hace años trabajan para cambiar el rumbo de las democracias liberales.
En sus primeras ruedas de prensa al entrar en el avión presidencial, en el despacho oval o en su residencia de Florida, dice alto y claro que mantendrá a Delcy Rodríguez como presidenta interina si le entrega entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad. La cosa, por lo que dice, va de fuerza, energía y dinero.
Este primer requisito va acompañado de cortar todo suministro petrolífero a Cuba, Rusia, China e Irán. No ha hablado todavía de democracia, de liberación de presos políticos o de González Urrutia y de María Corina Machado, que ganaron las elecciones en julio del 2024 y tuvieron que esconderse o emigrar de Venezuela.
Trump se ha proclamado dueño de todo el hemisferio americano con muchas más exigencias que la doctrina Monroe, que data de 1823 y que se resumía en “América para los americanos”.
El plan de Trump va más allá y ahora insiste en que quiere comprar o adquirir por la fuerza Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca. Europa está en estado de pánico, pendiente de las ocurrencias ególatras y proclamas de grandeza del presidente de la potencia militar más fuerte y preparada del mundo.
Europa no puede enfrentarse militarmente con un personaje tan poderoso que con su locuacidad y egolatría puede aplastar a cualquier discrepante, sobre todo si es débil. Europa puede exhibir sus credenciales, que comprenden el 7% de la población mundial y el 58% del gasto social global. Es el arma más potente.
La democracia, decía Mendès France, es un código moral de costumbres, de sentido cívico y de respeto al adversario. Lincoln lo resumió en una frase: “Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Publicado en La Vanguardia el 8 de enero de 2026




Entre la gente corriente las personas cabreadas y que no creen en el sistema hoy son los que apoyan a Donald Trump, que lejos de ser un anarquista, impone su ley del más fuerte bajo una apariencia desenfadada, imprevisible, y tiránica, pero que en realidad no deja de ser más que el vértice político -los hay de económicos, tecnológicos, e ideológicos- de una pirámide de un equipo con un plan más bien pensado y planificado de lo que pudiéramos creer. Es la lógica del Imperio y la brutalización del mundo en una Guerra por la Civilización.
En la primera, pero sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX los victorianos con su sistema liberal y sus avances tecnológicos en plena revolución industrial decidieron apoderarse del mundo y de paso expulsar el conflicto hacia todas partes, primero después de ver los estragos de la Revolución francesa y sus consecuencias, y luego con la pujanza del movimiento obrero. Iluminando hasta el último lugar de la Tierra moldearon el mundo que conocemos. Tenían ya la India, les dieron bien en América, pero hicieron lo posible para echar a España del continente. El asunto está que los otros Imperios intentaron hacer lo propio, se produjo la puja y el reparto de África, y cuando el Imperio alemán quiso su parte del pastel el mundo estalló por los aires en la primera parte de la Gran Guerra, que tuvo su continuación unos años después, con dos nuevos y flamantes titanes, terminando de configurar Europa y el resto del mundo en 1945.
Fue el momento de la bomba atómica, los derechos humanos, y las reglas. Un periodo de aprendizaje, en el que no faltaron conflictos, pero en el que todo estaba meridianamente claro, y que desde el 91 hemos preferido borrar de nuestro banco de memoria colectiva. Hoy muchos recuerdan la Guerra Fría, pero me temo que no se encuentran en occidente sino en aquellos que la perdieron y la sufrieron, y que no se resignan a perder lo ganado con la globalización económica. Las consecuencias son evidentes.
Y esto afecta al mundo entero. De ahí que el protectorado sobre Venezuela y la piratería en alta mar contra buques rusos, tiene su respuesta en el lanzamiento de un misil hipersónico a la región más occidental de Ucrania. Las protestas en Irán por las estrecheces económicas debidas a las sanciones que occidente les ha puesto y que su régimen no resuelve, son acompañadas por amenazas de bombardeos por parte de un Israel inmoral y unos Estados Unidos sediento.
En España y Europa, no solo no hay una respuesta real razonada y razonable, más allá de algunas declaraciones valiosas, sino que veo seguidismo en muchos líderes. La alternativa, la mayoría de las fuerzas “patrióticas” por sus declaraciones no podemos considerarlas más que “muy antipatrióticas” … pero que en todo caso son un peligro para todo aquello que las sociedades europeas lograron tras 1945. Hay que zanjar Ucrania, hay que defender Groenlandia, hay que hablar con Rusia, pero hay que saber que queremos ser cuando ya empezamos a peinar canas. De lo contraio acabaremos a garrotazos.
Creo que no es razonable identificar por muy muchos motivos a Donald Trump con Adolf Hitler, tampoco hacer una equiparación entre la democracia americana y el Tercer Reich, pero en los Estados Unidos las redadas de los equipos de inmigración se parecen cada vez más a la forma de actuar de las SA y las SS en Alemania contra toda la disidencia. No esta fuera de lugar empezar a identificar a los inmigrantes irregulares como los nuevos judíos. Los Estados Unidos pueden entrar en conflicto interno muy pronto.
Existen unos males y unas problemáticas, unas causas y unas motivaciones que hace este plan viable, y por eso está Donald Trump en el poder. Sin embargo, hay que reconocer que la hegemonía occidental en el sistema está impugnada desde hace mucho tiempo, lo vimos todos por televisión aquel 11S, y recuerdo muy vivamente que sucedió desde entonces. Por decirlo de alguna manera la estábamos manteniendo con respiración asistida, y hoy su padre ha roto la baraja suministrándole anfetaminas. Pasar de la teoría, exponer lo que funciona mal, a la práctica con un plan de acción maquiavélico, y aplicarlo de la forma en que lo está aplicando está generando problemas y fricciones en todo el mundo. Va siendo hora de hablar claro. Pero me temo que mientras no se aborden las claves y nos quedemos solo en la contestación emocional no haremos nada. Barrerán.
Ya está bien.
Francesc
Foix confunde legalidad con legitimidad. Como advierte Guadalupe Sánchez, cuando la ley sirve para blindar tiranías deja de ser Derecho y pasa a ser coartada. No es Trump quien amenaza la democracia, sino el moralismo europeo que durante años prefirió retórica impecable a resultados reales, permitiendo que dictaduras como la venezolana se afianzaran sin coste alguno.
Guadalupe Sánchez (The Objective):
https://theobjective.com/autor/guadalupe-sanchez/
Ante este desajuste mundial provocado por Trump, estaría bien saber qué planes tienen la OTAN y esos monigotes a los que tan alegremente votamos para que gobiernen nuestro continente.
De momento, la cosa es prometedora: nuevas reglas, más restricciones y pactos brillantes que, como siempre, caen sobre la espalda de nuestros agricultores, ganaderos y gente que vive de la pesca.
Un éxito rotundo.
Se critica mucho al presidente americano, pero poco se habla de esta burocracia que nos está ahogando.
Acabo de escuchar que Europa despues de la segunda guerra mundial es un protectorado Estados Unidos.
Tiene su punto.
Que van a poder hacer esta serie de maniquies que nominalmente gobiernan Europa ante un Trump desatado que por ejemplo le de por atacar Groenlandia?
Res de res.
Ahora ahogara Cuba. Puede que le de un toque a Colombia. Lo de Iran ya se vera… etc etc.
Y que hara la ONU y toda la burocracia inane e inepta?
Res de res.
Y que tendra a ver con todo esto, Vladimir y el chino_cudeiro?
Res de res.
Trump ha apellat al principi de Justícia Universal ?
En el seu dia el jutge Garzón va inculpar a Pinochet. La policia i l’estat espanyol no podia organitzar un comando per empresonar-lo, però si hagues pogut?
Amb tot la xuleria i el despreci que mostra el Trump a les lleis internacionals i els pactes anteriors dels USA hem semblen intollerables.
El Sr. Foix analiza a Trump más desde el prejuicio que desde los hechos. Le atribuye un “desmochamiento” del régimen de Maduro que, según su propio relato, deja intacta la estructura chavista. Si nada cambia realmente en Caracas, ¿dónde está la temida “revolución trumpista” que denuncia? La contradicción es evidente.
Presenta a Trump como imprevisible y ególatra, pero al mismo tiempo le supone un plan sofisticado para “cambiar el rumbo de las democracias liberales”. Ambas cosas son incompatibles: o improvisa sin rumbo o ejecuta una estrategia coherente. Foix no elige y recurre a la insinuación, más literaria que analítica.
Resulta especialmente llamativo el reproche porque Trump no hable de democracia ni de presos políticos en Venezuela, como si la retórica moralista hubiera sido eficaz durante años de diplomacia europea y estadounidense que solo fortalecieron a Maduro. Trump actúa —guste o no— desde la lógica del poder, la energía y los intereses, precisamente la que Europa finge despreciar mientras depende del gas ajeno.
Finalmente, la apelación a Europa como potencia moral por su gasto social suena más a consuelo que a argumento. El bienestar no disuade misiles ni garantiza influencia global. Quizá el pánico europeo no provenga de Trump, sino del descubrimiento de su propia debilidad estratégica tras décadas de complacencia.