Bibliotecas y TikToks

El diputado Gabriel Rufián ha dicho que «prefiero llenar TikToks que bibliotecas». Olvidarse de libros y bibliotecas es perder la seguridad en la palabra escrita.

Los libros no se pelean entre sí. No hay guerras en las bibliotecas. La libertad, decía Joan Margarit, es una librería, un espacio de convivencia en medio de las discrepancias. Hace unos días, el diputado­ Gabriel Rufián dijo: “Prefiero llenar TikToks que bibliotecas”. En la encuesta publicada el 12 de abril en este diario el diputado de Santa Coloma salía como el político más valorado de Catalunya, aunque solo alcanzara una nota media ­del 4,5.

En buena parte somos lo que leemos y se detecta fácilmente en los personajes de la vida pública que han leído en algún momento de su vida de forma desmesurada.

Quemar libros, como hicieron el cura y el barbero cervantinos al arrojar a la hoguera los libros de caballerías de Don Quijote, es propio de ignorantes. Los autoritarismos y tiranías tienden a echar al fuego las ideas contenidas en libros contrarios a las dictaduras o pensamientos únicos.

La biblioteca personal puede ser pequeña o grande pero resume los gustos, las ideas, las inquietudes y la curiosidad de una persona cultivada. Al fin y al cabo, una persona culta no es aquella que sabe mucho sino la que tiene la capacidad de poner las cosas en su sitio. Aunque sus conocimientos sean precarios puede llegar a ser un sabio.

Hay cosas que van bien en el país. Una de ellas es la red de bibliotecas, que se inspiraron en la visión de Prat de la Riba de dotar de libros a cuantos tuvieran interés por la lectura. En Catalunya, hay 450 bibliotecas públicas, sin contar las privadas y las que cada uno tenga en su casa.

Decía George Steiner que hablar es como respirar, es el soplo del alma y la palabra es el oxígeno de nuestro ser. Todo ello está contenido en los libros, en las bibliotecas, en el silencio de lo que otros han escrito a lo largo de los siglos.

El libro es compatible con el universo digital. Es cuestión de formatos. Pero abandonarse a la frase corta o a la ocurrencia de un vídeo gracioso es una regresión. Los libros buenos no suelen ser famosos ni necesariamente mediáticos. Su penetración en las mentes de las gentes se produce de forma espontánea, misteriosa, lenta pero con fuerza. Olvidarse de libros y bibliotecas es perder la seguridad en la palabra escrita y renunciar a tener criterio propio en tiempos de algoritmos intrusivos.

Publicado en La Vanguardia el 23 de abril de 2026

  2 comentarios por “Bibliotecas y TikToks

  1. Que Gabriel Rufián prefereixi omplir TikToks que Biblioteques, en referma en l´opinió que tinc d´ell.

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