Encuentro con la belleza

León XIV tiene dicho que la belleza es un punto de unión, más allá de todas las diferencias culturales, sociales y económicas. Momento espectacular de la ceremonia de la bendición de la torre de Jesucristo de la Sagrada Família. 

La belleza ha acompañado siempre a la Iglesia, que ha sido la mayor impulsora del arte a través de los siglos. Pintores, músicos, arquitectos y escritores han creado obras maestras que siguen admirando al mundo.

La visita del papa León XIV ha tenido su momento culminante en la bendición de la torre de Jesús en la Sagrada Família de Barcelona. No es una obra humana perfecta, pero es lo más parecido a ella. No tanto por su majestuosidad arquitectónica sino por los valores cristianos que representa. Los tres papas que han visitado Barcelona desde 1982 han acudido a visitar la obra más emblemática de Antoni Gaudí.

Benedicto XVI, que bendijo la nave central en el 2010, decía que el arte cristiano ha sido una de las mayores contribuciones culturales de la Iglesia a la humanidad. La belleza, el arte y la fe han surcado juntos los siglos y se han adaptado a todas las cambiantes y contradictorias circunstancias de la historia.

San Agustín escribió mucho antes y después de que el ejército de Alarico penetrara en Roma en el año 410, poniendo fin al mayor imperio de la época. Desde Hipona, Agustín afirmaba que “nosotros somos los tiempos”, al margen de las convulsiones del momento.

Se atribuye a Voltaire la sentencia de que dentro de 50 años nadie recordaría el cristianismo. Se equivocó en el diagnóstico, a pesar de que los cristianos no hemos estado siempre a la altura de las exigencias de la fe en Jesucristo. León XIV ha dicho siendo Papa que la “belleza une a las personas más allá de diferencias culturales, sociales o religiosas”.

En su visita a Montserrat en el día de ayer, el Papa pudo contemplar la belleza de la naturaleza y también la historia, la fe, la cultura y la tradición de muchos catalanes a lo largo de mil años.

Tanto Jacint Verdaguer como Joan Maragall vieron en Montserrat un símbolo de la identidad catalana y la dimensión espiritual de la naturaleza. Estos dos grandes poetas catalanes conocieron a Antoni Gaudí, que ayer hizo un siglo que murió en Barcelona, sabiendo que no vería terminado el templo de la Sagrada Família, que empezaba a levantarse en un espacio inhabitado en las afueras de la ciudad y que hoy es un icono de Barcelona.

Publicado en La Vanguardia el 11 de junio de 2026

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