Ucrania y la guerra moderna

Era impensable al comienzo de la guerra que drones ucranianos alcanzaran muchas veces objetivos estratégicos cerca de Moscú.

Ni Putin ni su estado mayor sospechaban, hace más de cuatro años, que los ejércitos rusos quedarían bloqueados en el Donbass ante una resistencia numantina de los ucranianos que repelieron una invasión rusa que en unas semanas tenía que entrar triunfante en Kyiv para instalar un gobierno fiel al Kremlin.

No se llamó guerra sino operación militar especial para desnazificar un país cuyo presidente es judío. La gran potencia militar rusa es golpeada por un ejército de un país más pequeño que ha entendido que el arte de la guerra ha cambiado. Las estimaciones del número de muertos se calculan en cientos de miles en los dos bandos.

El siglo XX nos recordaba los grandes conflictos como columnas de tanques avanzando por las carreteras, cazas dominando los cielos y ejércitos enfrentándose en líneas de frente relativamente definidas. Más de cuatro años después, la realidad ha sido muy distinta. La guerra de Ucrania no solo ha decidido el destino de ciudades y territorios sino que también ha transformado la manera en que el mundo entiende la guerra moderna.

Pero la gran sorpresa no fue únicamente la capacidad de resistencia ucraniana. Fue la irrupción masiva de los drones. Nunca antes se habían utilizado de forma tan extensa y tan decisiva. Pequeños aparatos, muchos de ellos derivados de tecnologías civiles, comenzaron a desempeñar funciones que antes requerían sistemas mucho más costosos. Observar, localizar objetivos, corregir el fuego de artillería e incluso atacar directamente pasaron a estar al alcance de unidades relativamente pequeñas.

La imagen tradicional del campo de batalla ha cambiado. Los drones sobrevuelan constantemente las posiciones enemigas, transmitiendo imágenes en tiempo real. Un tanque valorado en millones de euros puede ser destruido por un aparato que cuesta lo que puede valer un camión.

Ucrania, ante la falta de recursos comparables a los de Rusia, desarrolló una cultura de innovación rápida. Ingenieros, empresas tecnológicas, voluntarios y militares colaboraron para mejorar sistemas de vigilancia, comunicaciones y ataque. La velocidad para introducir cambios en el campo de batalla se convirtió en una ventaja estratégica. Mientras las guerras tradicionales premiaban la potencia industrial y el número de efectivos, esta guerra comenzó a premiar también la creatividad y la flexibilidad.

Las grandes potencias observan atentamente estas lecciones. Estados Unidos, China, los países europeos y la propia Rusia estudian cómo integrar miles de drones en sus futuras fuerzas armadas. La inteligencia artificial, la guerra electrónica y los sistemas autónomos aparecen ya como elementos fundamentales de los conflictos del futuro. La cuestión no es si estas tecnologías transformarán la guerra, sino hasta qué punto lo harán. Era impensable que drones rusos llegaran a destruir instalaciones petrolíferas en las afueras de Moscú.

En este contexto, Ucrania ha adquirido una experiencia única. Probablemente ningún otro ejército del mundo acumula actualmente un conocimiento tan amplio sobre el empleo masivo de drones en una guerra de alta intensidad. Sus soldados han aprendido a combatir en un entorno donde cada movimiento puede ser detectado y donde la información circula con una rapidez sin precedentes.

Pero la dureza de la guerra persiste y tanto Putin como Zelensky han de encontrar una forma para detener las mortandades de soldados y civiles. Ucrania ha resistido pero Rusia tiene una dimensión territorial y armamentística que puede destruir a un país que fue el origen de Rusia hace más de mil años.

La historia demuestra que los países que pierden guerras largas y sangrientas cambian el rumbo de su política militar y económica. Cabe la hipótesis que la invasión antojadiza de Ucrania provoque cambios radicales en el Kremlin. La figura de Putin está cada vez más cuestionada. Europa está al lado de Zelensky y el mismo Trump, sin atacar directamente a Putin, lo cual es muy sospechoso, ha dejado de despreciar a la figura del presidente ucraniano.

Tiene más cartas Zelensky que Putin. La invasión de Ucrania ha marcado un antes y un después en el arte de la guerra en el sentido de que la información, la adaptación y los drones pueden resultar tan decisivos como los tanques, los aviones o los misiles.

 

  1 comentario por “Ucrania y la guerra moderna

  1. Si la situació esdevé un carreró sense sortida per Putin, el pot portar a l` Armament Nuclear ?
    Espero i desitjo que no.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *