Leo Messi ha comprado el Cornellà. Es dueño del 100% del club que juega en lo que equivaldría a la quinta división. Se trata de potenciar jóvenes talentos para construir un proyecto a largo plazo y reforzar su vínculo con Barcelona.
Messi, considerado el mejor futbolista de todos los tiempos, no es un retórico pródigo en declaraciones. Tras su ruptura silenciosa pero dolorosa con Laporta en 2021 ha seguido triunfando en la selección argentina y en el Miami.
Una noche pisó en solitario el césped del Camp Nou para exhibir sus vinculaciones sentimentales con el club. No ha habido en cinco años reproches públicos con Laporta pero tampoco reconciliación explícita. La herida sigue abierta. En cada referencia al Barça no se aprecia rencor pero en sus largos silencios tampoco se detecta el olvido.
La compra del Cornellà es una elegante tarjeta de visita que Messi deja en el buzón del despacho de Laporta. Estoy aquí. He vuelto. Voy a competir desde un modesto club y jugar en el universo emocional del barcelonismo. Es un gesto que reclama que él, Messi, es también un referente indispensable del club en el que dejó una marca difícil de borrar.
No trata de reescribir el pasado ni forzar el perdón sino de convivir en una ciudad en la que se encuentra a gusto desde que Minguella lo detectó en Rosario cuando tenía 12 años y luego recibió el visto bueno de Rexach.
Es un aterrizaje en Barcelona sutil pero significativo. No se trata de levantar estatuas o de organizar homenajes. Lo más justo sería incorporar a Messi en el relato oficial del club en el que parece que solo figura un único genio. La cuenta de Instagram del Cornellà pasó de 40.000 seguidores antes del cambio de propiedad a 573.000 en la tarde del domingo. Hay partido.
Publicado en Mundo Deportivo el 21 de abril de 2026




