Trump y Putin pierden sus guerras

Trump y Putin están perdiendo las guerras que comenzaron unilateralmente contra Irán y contra Ucrania. El arte de la guerra ha cambiado.

Las guerras no terminan con un alto el fuego precario. Un armisticio o una rendición incondicional suele ser el fin de un conflicto. Trump empezó la guerra contra Irán por presión de Netanyahu para neutralizar al régimen de los ayatolas y destruir sus infraestructuras nucleares.

Pensó que sería un paseo militar tras el asesinato del ayatola Jamenei y de otros jerarcas del régimen. Irán resistió, cerró el estrecho de Ormuz y siguió bombardeando posiciones israelíes. Trump va dando plazos para obtener un alto el fuego y abrir la navegación para que el petróleo pueda salir del Golfo. Está perdiendo la guerra porque no planteó bien las consecuencias de un conflicto largo. Tiene urgencia en alcanzar la paz pero el régimen iraní, una tiranía desde 1979, no tiene ninguna prisa.

Los Estados Unidos e Irán preferirían no volver a la guerra desde que se anunció el alto el fuego el 8 de abril. Varias veces han estado cerca de un acuerdo de alto el fuego duradero. Pero Irán ha interrumpido las negociaciones poniendo como condición que Israel deje de bombardear el sur de Líbano matando a cientos de personas.

La tensión armada en el área dentro y alrededor del Golfo abre un peligroso riesgo para Trump y para Irán. Pero mientras Estados Unidos no piensan enviar tropas sobre el terreno, el gobierno de Teherán puede reclutar soldados para entrar en acción contra una posible invasión exterior.

La guerra de Irán ha demostrado que la fuerza de la mayor potencia militar del mundo es incapaz de derrotar a un ejército instruido por una dictadura.

Putin tampoco está ganando la guerra contra Ucrania tras la invasión de hace cuatro años. El país más castigado de Europa por un ejército extranjero ha resistido la fuerza de un ejército que no está preparado para la guerra moderna. Se estima que más de medio millón de soldados rusos han muerto hasta ahora. Las bajas ucranianas se calculan en alrededor de doscientos mil soldados. Una barbaridad que siega vidas inocentes y destruye a los dos contendientes.

Pero la guerra la está ganando Zelenski que ha conseguido organizar una resistencia capaz de combatir con drones y armas modernas a la invasión rusa. Son misiles fabricados en Estados Unidos que llegan a Ucrania con el pago previo de la Unión Europea. Trump entiende también la guerra como un negocio.

El arte de la guerra ha cambiado y no tiene nada que ver con los grandes conflictos del siglo pasado. La inteligencia y las nuevas armas, baratas y fácilmente fabricadas en serie, pueden impedir la victoria de las flotas, la aviación y los ejércitos clásicos de Estados Unidos y Rusia.

 

  1 comentario por “Trump y Putin pierden sus guerras

  1. Gane Putin o gane Zelensky, la convivencia entre los pueblos ucraniano y ruso será muy difícil.
    ¿Podrán mantener una buena vecindad?

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