Promesas incumplidas

Europa está de vacaciones mientras contempla los devastadores incendios en España, Francia y otros puntos del Mediterráneo en un tórrido verano que destruye bosques, campos y ha evacuado o confinado a decenas de miles de personas que han tenido que pernoctar fuera de sus casas. Vemos las consecuencias del fuego descontrolado, pero nadie se acuerda de las promesas incumplidas de este y de anteriores gobiernos.

Aeropuertos a tope y autopistas saturadas. Todos pegados al móvil captando el último titular de las desgracias producidas por las llamas. Es muy probable que la mayoría de las fuerzas políticas no alcancen un acuerdo para neutralizar las causas de estos incendios monstruosos que se abaten cada verano sobre muchas partes del país.

La separación entre los gobiernos y los votantes no es una casualidad, sino una consecuencia de gestiones equivocadas o insuficientes de la clase política.

Stefan Zweig se encontraba de vacaciones en el puerto belga de Ostende pocas semanas antes de que estallara la Gran Guerra, que se saldó con más de nueve millones de muertos. Los turistas, escribía Zweig, se tumbaban en la playa, los niños hacían volar cometas y los jóvenes bailaban frente a los cafés. Nadie sospechaba la hecatombe que estallaría en pocas semanas.

Es improbable que se repita aquella primera gran tragedia del siglo XX. Pero sea lo que fuere lo que nos depare el futuro inmediato, hay que exigir a los que gobiernan y a los
que están en la oposición la urgencia en ponerse de acuerdo en los grandes temas que han alejado a muchos de la política. Se podría hacer una lista larga de cuestiones urgentes que nos afectan a todos.

La educación y la vivienda son cuestiones prioritarias. Que el informe PISA haya esquivado a Catalunya muestra una fragilidad educativa que se proyectará en el futuro. Una sociedad no competitiva en educación se empobrece a pasos de gigante. Y si no se ponen los medios para disminuir los incendios, el país vaciado se convertirá en país chamuscado.

Las elecciones próximas pasarán cuentas a los responsables políticos de hoy, que concentran sus objetivos en permanecer en el poder en vez de resolver los problemas de fondo de las próximas generaciones.

Publicado en La Vanguardia el 30 de julio de 2026

 

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