La solución es europea

Angela Merkel seguirá con su política de refugiados a pesar del castigo en las urnas

Angela Merkel seguirá con su política de refugiados a pesar del castigo en las urnas

El revés electoral de la coalición que gobierna en Alemania desde el 2013 ha sido justificado por la política de la acogida de refugiados que ha llevado a cabo Angela Merkel en los últimos meses. Trece millones de alemanes votaron en tres länder el domingo y castigaron a la CDU de Merkel y también a los socialdemócratas del SPD.

El caos de los refugiados se exhibe crudamente en todas las televisiones, con ­millares de personas atravesando ríos fronterizos entre Macedonia y Grecia y con niños jugando en barrizales de campamentos que agrupan a los fugitivos de la guerra, la persecución y la miseria.

Las críticas a esta situación se desvían a los resultados de las elecciones en tres länder alemanes para señalar que la política de los refugiados del Gobierno de coalición de Merkel ha fracasado y que por primera vez ha irrumpido en los tres par­lamentos regionales una fuerza xenófoba, de extrema derecha, la Alternativa para Alemania (AfD), que en el caso de Sajonia-Anhalt ha alcanzado el 24 por ciento de los votos.

Un análisis real pero precipitado es que Alemania ha entrado en la senda del populismo con tintes xenófobos y étnicos que recuerdan los prolegómenos de la gran tragedia europea del siglo pasado. Se olvida que hay una mayor penetración de esas fuerzas en países donde están en el gobierno, como Finlandia, Noruega y Dinamarca, y que tienen un peso decisivo en las políticas nacionales de Holanda, Francia y Austria. El Brexit planteado por David Cameron en Gran Bretaña no tiene este carácter racista, pero sí se fundamenta en la negación de todos los derechos a los forasteros, incluidos los ciudadanos de la Unión Europea.

Pese al revés en las urnas, Angela Merkel se reafirma en su política de refugiados. Y lo hace con un argumento que pocos o ningún otro Gobierno invoca en estos tiempos en los que el rechazo al refugiado ha entrado en el ámbito de lo políticamente correcto.

El presidente Hollande habla con la boca muy pequeña sobre el tema porque tiene elecciones y sabe que Marine Le Pen le puede ganar la partida en las urnas si se pega demasiado a la política de acogida a los refugiados.

En este contexto y el día después de la derrota, Merkel levanta la vieja bandera del humanismo de los fundadores de la Unión Europea y dice: “Estoy firmemente convencida de que necesitamos una solución europea”. Tiene su mérito que una líder alemana que ha sido atacada, a veces con razón y otras veces sin causa, invoque la razón europea por encima de la soberanía nacional.

Afirmar que los alemanes son racistas o que lo son más que otros países europeos me parece un análisis prematuro e injusto. Merkel hizo su propia lectura de los resultados diciendo que ha habido un voto de protesta porque la “cuestión de los refugiados aún no está resuelta”. Pero añadió que la suma de votos de los partidos que apoyan su política migratoria, socialdemócratas, democristianos y verdes –los más votados en uno de los tres länder– demuestra que hay un gran consenso social sobre la acogida a los refugiados.

La cuestión relevante es que Merkel quiere encontrar una solución europea para un problema que va desde Finlandia y Dinamarca hasta Hungría, Polonia, Grecia, Italia o España. De los 160.000 refugiados que la cumbre europea de octubre pasado se comprometió a ubicar en los países miembros, sólo unos 600 han encontrado acomodo. España sólo ha acogido una veintena.

El conflicto es de una gran complejidad pero no imposible de resolver. El pacto con Turquía es muy controvertido y no es el ideal, pero es una salida para evitar que el caos de los refugiados se convierta en una pesadilla que nos avergüence. Turquía está ahí como un accidente geográfico inamovible por el que han transitado todas las civilizaciones yendo y viniendo de Oriente a Occidente.

Aunque pueda parecer utópico, es urgente recuperar la vieja Europa de la convivencia y del Estado de bienestar, que ahora están en sus momentos más bajos. No se va a hacer levantando fronteras, sino abriéndolas a quienes son perseguidos en guerras en las que los europeos estamos muy activos hoy mismo.

Sería muy bueno que los políticos europeos arriesgaran sus cargos defendiendo lo que les parece más justo y beneficioso para el conjunto de sus conciudadanos sin pensar en las urnas inmediatas. Los estadistas no hace falta que estén mucho tiempo en sus cargos. Es suficiente que sepan ver con altura de mi-ras los problemas de fondo de la sociedad en la que viven. Los populismos avanzan en Europa. Hacen mucho más ruido que la gran mayoría que opta por la convivencia y por la aceptación del otro, cuya dignidad hay que respetar como la de cualquier otro ser humano.

Publicado en La Vanguardia el 16 de marzo de 2016
 

7 comentarios

  7 comments for “La solución es europea

  1. RamonM
    17/03/2016 at 11:24

    Estamos en una era de grandes transformaciones y megatendencias emergentes en el marco de sociedades con viejos y nuevos problemas en el marco de diversas correlaciones de fuerzas.
    Desde la complejidad amerita analizar las interrelaciones de los diversos sistemas dinámicos económicos, tecnológicos, sociales, ambientales, políticos.
    Desde la prospectiva, establecer cuales mega-tendencias son deseables y cuales se deben romper con propuestas innovadoras.
    Es en punto clave de bifurcaciones. En palabras de Morín: “La conciencia de los peligros todavía es muy débil y dispersa. La conciencia de la necesidad de superar la historia aún no ha emergido. La conciencia de una comunidad de destino sigue siendo deficiente. La conciencia de una Tierra-Patria todavía es marginal y está diseminada. De ahí que, efectivamente, la globalización sea, a la vez, lo mejor (la posibilidad de que emerja un mundo nuevo) y lo peor (la posibilidad de que la humanidad se autodestruya). Comporta unos riesgos inauditos, pero también unas increíbles oportunidades. Lleva consigo una probable catástrofe, pero también permite la improbable aunque posible esperanza. Pero la oportunidad sólo es posible si es posible cambiar de vía. ¿Es posible? ¿Vamos hacia una metamorfosis? Cuando un sistema no puede resolver sus problemas vitales, se degrada, se desintegra, o bien se revela capaz de generar un metasistema que sepa tratar sus problemas: se metamorfosea”. (Morin La Vía Para el futuro de la humanidad Paidos 2011)

    Yezid Soler B

    • 17/03/2016 at 11:52

      La necesidad de superar la historia no es nueva Ramón, hay precedentes y todos acabaron mal, debido especialmente a las diferencias culturales, étnicas y religiosas…factores que generan demasiados problemas cuando alguno de ellos está en supremacia sobre los otros…

  2. 16/03/2016 at 18:49

    Sr.Foix: veo muchas discusiones, muchos discursos, muchos titulares, sobre este tema de los refugiados en Europa… pero no veo planteamientos para acabar con las guerras que han originado este problema…damos por válido que estas personas han de huir de sus paises después de cinco años de guerras y primaveras árabes incluidas…algo no acaba de cuadrar…

    • José A. García
      16/03/2016 at 20:17

      En el libro de Todorov: los enemigos íntimos de la democracia hay una explicación de las causas de esta situación. Una de ellas es el papel de Francia y, si no recuerdo mal, del Reíno Unido en la guerra de Libia. Desestabilizaron a ese país, con la escusa de traer la democracia. En el mismo libro se muestra como a lo largo de la historia con la excusa de llevar la civilización se han justificado guerras como las napoleónicas, de conquista, extensión del fascismo y el comunismo… Europa, y Occidente, deberían aprender (deberíamos) para no repetir los antiguos errores, pero lo dudo: aquí, en España, vemos como estamos en las mismas entre empoderamientos de los ciudadanos (una mentira de la nueva elite), mandatos democráticos ad hoc según convenga y fe ciega en la economía neo-liberal que ha fracasado (otro engaño morrocotudo)… Y lo más triste es que, nosotros, los ciudadanos ponemos esperanzas en líderes de dudosa conducta.

      • 16/03/2016 at 20:28

        Yo también dudo que sepamos aprender de los errores pasados José A…

  3. dogbert
    16/03/2016 at 18:09

    No es que sean cortos de vista, es que no quieren actuar para el largo plazo porque les peligra el corto de la proxima cita en las urnas. Hablo de los politicos que no tienen ya ningun sentido de servicio a sus conciudadanos y a la comunidad. Egoistas cortoplacistas que solo piensan en su poltrona y en las corruptelas que los anega por activa o por pasiva.

    La democracia sigue siendo el menos malo de los sistemas, pero desde luego para los nuevos tiempos y los nuevos retos quiza esta quedando inadecuada.

    Las tasas de paro, de desigualdad, de inmigracion, de corrupcion son tremendas. No aciertan ni con los parcheos. Hay que reinventarlo todo.

    • José A. García
      16/03/2016 at 20:21

      Lo más importante de la democracia no es votar, que sí, sino que existan leyes que protegan la libertad individual, los derechos sociales e individuales, la independencia de poderes y sistemas de control… No podemos esperar que una sociedad constituida por seres imperfectos consiga funcionar como un paraíso. Por ello los que lo prometen son unos tramposos, pero sí que debemos exigir honradez, respeto, derechos y también nos deben exigir deberes, entre los cuales destaca el de informarnos, leer, ser críticos y no pensar que la vida es una película de buenos y malos.

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