El país real frente al país oficial

Estos días he transitado por tierras castellanas, de Soria a Valladolid pasando por Salamanca, Palencia y León. Las capitales y su historia son impresionantes, pero la soledad de los campos de la Castilla vieja chocan con vestigios de grandes castillos y de iglesias visigóticas, mozárabes y románicas que sobresalen sobre pueblos medievales con una población diezmada por la emigración masiva reciente.

La España vaciada ha dejado las anchas tierras castellanas al cuidado de unos pocos que hacen el trabajo que antes realizaban todas las familias de las aldeas y pueblos medianos.

La mecanización, los abonos y la mano de obra asequible de los inmigrantes ocultan el gran cambio sociológico que está experimentando el país en su conjunto en lo que va de siglo. Castilla, con el campo despoblado y la concentración del poder político, financiero y mediático en el gran Madrid, que actúa como un enorme crisol que pretende representar a todas las Españas bajo una cierta idea de homogeneidad que es más ficticia que real.

La victoria de España contra Argentina en el Mundial de fútbol prueba el interés por la final, que llegó a alcanzar más del 87 por ciento de la audiencia­.

Y es también una demostración de que en fútbol y en muchas otras actividades culturales, políticas y económicas hay un país real y otro formado por los relatos fabricados y difundidos desde Madrid, con una idea inconfesada porque es indemostrable de la uniformidad de una España que es plural y diversa.

En la selección del riojano Luis de la Fuente había vascos, catalanes, valencianos, andaluces y de otras partes de la Península. Fue criticado por no incluir ningún jugador del Real Madrid. Resulta que no había.

Lo que quería resaltar en esta reflexión es que en la España y la Catalunya de hoy se reflejan la diversidad de procedencias, de creencias e intereses que componen una nueva realidad a la que no hay que tener miedo sino gestionar desde el respeto al otro, con deberes y derechos para todos y construir una integración para un futuro que es el que es y no el que nos gustaría.

El nuevo primer ministro británico habla de la visión manchesteriana del Reino Unido. El progreso y las libertades crecen también en y desde las periferias.

Publicado en La Vanguardia el 23 de julio de 2026

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