No vale todo en campaña

Todas las elecciones son las más importantes. Las que ha convocado Pedro Sánchez, también. Y las pasadas y las que vengan. Y son también las más broncas. No se somete a votación la historia ni tampoco el futuro. Se juzga el presente. Sin miramientos ni escrúpulos. Para gol­pear al adversario vale todo. De Gaulle había dicho que “los franceses son unos borregos”, pero también que una elección presidencial era el encuentro entre un hombre y un pueblo. Thatcher se envalentonaba cuando se le acusaba por cuestiones personales, porque demostraba que el adversario se había quedado sin ideas.

La causa inmediata de la disolución de las Cortes es que Pedro Sánchez no disponía ya de mayoría para tomar decisiones, ni siquiera en el seno del mismo Gobierno, que celebraba dos ruedas de prensa distintas para dar cuenta de los acuerdos del Consejo de Ministros. Isabel Díaz Ayuso hace campaña por su cuenta sin que Alberto Núñez Feijóo consiga frenar sus ocurrencias exóticas.

No ha empezado siquiera la campaña y las perlas dialécticas empiezan a rodar sobre el tablero electoral. La exvicepresidenta María Jesús Montero asegura que la anunciada huelga general sobre la vivienda no es contra el gobierno sino contra la oposición. Una fórmula sindical inédita.

José María Aznar siempre tiene el dedo en el gatillo dialéctico y ha dicho que si el gobierno que salga de las urnas es del mismo color que el actual, el sistema constitucional y la monarquía que hemos conocido hasta ahora se terminarían.

No hace falta la inteligencia artificial para que los algoritmos perturben las mentes de los electores. Ya lo intentan los políticos, a los que habría que aplicar un detector de mentiras para que sus promesas y acusaciones a los adversarios pudieran pasar por un filtro de verosimilitud.

Las desigualdades sociales, la vivienda, la educación, las infraestructuras, la sanidad y el respeto al adversario son algunos de los grandes temas. ¿Qué queda de las elecciones como acto individual y colectivo para resolver los intereses contrapuestos de los ciudadanos si todo se reduce a una guerra de descalificaciones entre las élites políticas y mediáticas?

Publicado en La Vanguardia el 8 de octubre de 2026

  1 comentario por “No vale todo en campaña”

  1. Un filtro de cordura frente al ruido electoral

    Brillante análisis, señor Foix. En un escenario político cada vez más dominado por la descalificación mutua y el marketing de trinchera, su artículo se convierte en un necesario filtro de cordura y lucidez.
    Para mí lo más destacable y certero de su reflexión es el recordatorio de que unas elecciones deben juzgar el presente real y los hechos tangibles, no las narrativas interesadas ni las etiquetas ideológicas. Al poner el foco en los problemas que de verdad asfixian y preocupan a los ciudadanos —como la vivienda, la gestión de los servicios públicos o la economía real—, usted desmonta el juego de unas élites mediáticas y políticas empeñadas en desviar la atención.
    Gracias por aportar rigor, elevar el nivel del debate y recordarnos que el voto debe ser, ante todo, un acto de sensatez, exigencia y responsabilidad individual.

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