Tres retos para un gobierno de coalición

Primera fotografia del numeroso consejo de ministros presidido por Pedro Sánchez y con Pablo Iglesias como vicepresidente

Todos los comienzos de un nuevo mandato tienen un aire festivo y optimista. Los discursos de la toma de posesión de los ministros destilan entusiasmo para gobernar en beneficio de la mayoría. No hay día más feliz para un político que el día que estrena su cargo. Tras tantos meses en funciones, Pedro Sánchez ha conseguido una exigua mayoría para ser investido y nombrar un equipo que representa las sensibilidades de su propio partido y el de Pablo Iglesias.

Un gobierno de coalición era inevitable y aún resulta insuficiente, porque el PSOE y Unidas Podemos no disponen de mayoría para aprobar leyes que necesitan un apoyo parlamentario mayor del conseguido para la investidura. A juzgar por las declaraciones de Pablo Casado, no será fácil tejer complicidades entre el Partido Popular y los partidos que han hecho posible la investidura y, por lo tanto, la formación de un nuevo gobierno.

Habrá que abordar el problema catalán desde el diálogo, las cesiones mutuas y la magnanimidad

El reto no es cómo Pedro Sánchez consigue ser ecuánime dirigiendo la acción de veintidós ministerios y cuatro vicepresidencias. La tarea es cómo inspira o moviliza a un equipo de izquierdas que tiene voluntad de caminar junto hasta el final pero no con el mismo discurso ni con ideas semejantes. Este es el gran desafío entre dos personajes que tienen que comerse muchas palabras recientes de reproche mutuo.

Sánchez ha admitido desde el minuto cero que “habrá varias voces pero siempre una misma palabra”. Es una manera de admitir que las discrepancias se van a producir en el seno del Gobierno pero que al final prevalecerá la unidad de propósito en los grandes temas y que la última palabra, naturalmente, será la de Pedro Sánchez. Como teoría es aceptable, pero la realidad será otra.

Diría que el Gobierno que ha echado a andar tiene tres objetivos que nada tienen que ver con el número de vicepresidencias y ministerios sino con cómo intenta resolver tres grandes cuestiones.

La primera es la coherencia interna del Gobierno teniendo en cuenta los intereses más perentorios de los ciudadanos como son el paro, la buena marcha de la sanidad y el funcionamiento de la educación. El problema demográfico y los desequilibrios producidos por la España vaciada necesitan políticas inteligentes y urgentes. La vicepresidenta Nadia Calviño y el ministro José Luis Escrivá no van a aplicar políticas radicales y lo más probable es que se muevan en el ámbito de la economía social de mercado. El Estado, decía el canciller alemán Erhard, no puede ofrecer a los ciudadanos nada de lo que previamente no haya recolectado de ellos. La buena marcha de la economía debe ir acompañada de la reducción de las desigualdades cada vez más inasumibles por el capitalismo de la globalización, tal como apuntaba Thomas Piketty el pasado viernes en Barcelona.

El segundo reto es cómo se regresa con autoridad al escenario europeo e internacional. La ministra Arancha González Laya ha sido muy bien acogida por los medios políticos y diplomáticos europeos. Tiene experiencia, ha viajado y ha declarado que España está aquí para quedarse, es decir, pretende que la voz del Gobierno sea escuchada y tenga peso en los foros internacionales.

España tiene que sintonizar con Europa desde la perspectiva de un socio constructivo que se aparte de aquella idea equivocada de Aznar de primar el atlantismo sobre el europeísmo. Las dos políticas son compatibles a pesar del preocupante desinterés de Donald Trump hacia una Europa dominada por Alemania y Francia. La materialización del Brexit ofrece nuevas oportunidades.

El tercer problema es la crisis territorial del Estado, que ha puesto de relieve el conflicto con Catalunya, que tiene derivadas ­políticas, judiciales y emocionales. Es el más difícil de los retos de este Gobierno y de los que vengan. Pedro Sánchez, la vicepresidenta Carmen Calvo y el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, llevarán directamente las delicadas relaciones con la Generalitat de Quim Torra, con Oriol Junqueras y demás políticos presos, con los diputados Puigdemont y Comín que acaban de entrar en el Parlamento Europeo por la puerta grande y con el resto de los políticos huidos a Europa que son requeridos por la justicia española.

Será difícil avanzar en este complicado contencioso político y judicial si no se introduce una visión amplia y no se reconocen los errores cometidos por el Estado al confiar la solución exclusivamente a la justicia, sin ­explorar otras vías de carácter político. Y el independentismo catalán tendrá que ad­mitir que la confrontación con España empezó cuando de forma unilateral se vulneró el Estatut y la Constitución. La democracia no puede estar por encima de la legalidad.Y como el gobierno entregó los trastos a la ­justicia, fueron los jueces los que suplieron el vacío creado y actuaron en nombre del Es­tado. Aquello fue una vía equivocada que no ha conducido a ninguna parte. Ha ido mal para todos.

Es hora de abordar el problema desde el diálogo, las cesiones mutuas, la magnani­midad, teniendo en cuenta que toda confrontación acaba siempre en una mesa de negociación. Que sea lo antes posible, sin vencedores ni vencidos, para garantizar la convivencia en el interior de Catalunya y entre Catalunya y España.

7 comentarios

  7 comments for “Tres retos para un gobierno de coalición

  1. R
    16/01/2020 at 11:06

    La buena noticia, es que este año 2020, al final no sera tan malo como estaba previsto. La economia mundial les dara una tregua. Tregua al proteccionismo: Con el proteccionismo, todos sabemos que nadie sale beneficiado ,asunto que esta muy bien estudiado en la teoría de juegos y en la asignatura de economia internacional, la clave es si nadie sale beneficiado, ¿porque aplicarlo ?

    Ahora bajaran algunos productos de inversores en la bolsa, relacionados con las materias primas de valor refugio,antes de que bajen mas
    La única incógnita es puede suceder en el estrecho de Ormuz. Incluso se puede considerar la estrategia de Teump como un farol. Creo que Trump sigue con su estrategia palo-zanahoria.
    Como en pasadas crisis en pasadas burbujas, la mayoria de acciones geopoliticas y geoeconomicas, son tretas para ganar tiempo, EEUU no quiere perder el dominio mundial, ante una China acelerada. EEUU debe ganar tiempo, huir hacia delante, esperando que sus avances en nuevas energias, en nuevos sectores, en IA, en robotización, consoliden su pleno empleo. China por otro lado ya no es un pais que copia, es un pais que investiga y logra grandes avances cientificos. Mientras Europa sigue estancada sin ha cer una politica industrial, ni protegiendo empresas estrategicas como hacen en China y en EEUU.

  2. dogbert
    15/01/2020 at 21:05

    Estaban desempacando del enesimo viaje a las europas a recolçar a los fugitivos, esta vez a Estrasburgo y les pillo el petardo de Tarragona.
    No funciono nada, ningun protocolo, ninguna coordinacion.
    Son muy malos.
    Ahora el quimet amenaza con convocar elecciones anticipadas en Catalunya si no hacen o deshacen lo que dice.
    Tot plegat por una pancarta de quita y pon.
    Los de aqui y los de alla son todos unos paquetes de tomo y lomo.
    Y unos galtas!

    • Francesc
      16/01/2020 at 00:01

      Las sirenas solo son para los simulacros.

  3. R
    15/01/2020 at 12:55

    Dos años, y valoramos resultados. Las tareas no son faciles para este gobierno, ni para otro que hubiese. En todo caso que no vendan motos, se podra hacer bajo los limites del deficit que marca Europa. La clave siempre es otra, para repartir primero hay que fabricar el pastel, si no incentivan a los emprededores a las pymes, a la inovación y la investigación, no hay forma de entrar en nuevos sectores. Que aprendan de la politica industrial de China y de EEUU, solo hace falta leer a Mazzucato. En la contra de la vanguardia, “Gobernar no es subir impuestos, es saber generar riqueza con ellos”Henry Chesbrough

  4. Albert Peris
    15/01/2020 at 12:12

    Sr. Foix : He liedo con atención y meditación, su artículo de hoy … » Tres retos para un gobierno de coalición » …me parece bien y tomo nota especial, del último parrafo, porque aconseja lo que, en realidad, más convendría hacer.

    La oposición política que sea, olvida que si se enpecina en poner palos a las ruedas de la realidad, también tendrá que considerar el perder las próximas elecciones, para conseguir el gobierno de España, ect. Y de paso desunirán España, negándose sistematicamente a todo acuerdo, negociación, convenio y pacto de estado, ect, solo por codicia de poder y dinero. Nada mas.

    No comment.

  5. Àfrica
    15/01/2020 at 12:12

    Sr Foix: decía Bob Pop ,en Late Motive , que escoger un ejecutivo que gobierne contra la oposición o uno que gobierne a favor de nuestras necesidades, la opción era clara….
    Da la sensación que a unos y otros lo único que les interesa es ir «en contra de..» y así no avanzamos.
    Supongo que no debe ser fácil gobernar pero quizás la simplicidad sería la mejor fórmula.
    Necesitamos que el país funcione y todos deberían ir a una para lograrlo, lo demàs son esfuerzos inútiles.

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