
Entrar en Afganistán es relativamente fácil una vez superadas las ramificaciones del Himalaya o después de haber cruzado el legendario paso de Kyber en la frontera con Pakistán. Lo más difícil es salir de este cementerio de imperios que una vez instalados en la inmensa planicie de Kabul, han pensado que dominaban este país neurálgico…











