
El primer clásico de esta temporada empezó el mismo día que Mourinho se sentó en el banquillo madridista. No pasa una rueda de prensa sin que envie un recado críptico y envenenado al Barça y a Pep Guardiola. Esta azulgranitis aguda parece meditada en el interior de su imaginario duelo dialéctico. Guardiola no ha caído…











